Entre el deber político y el poder social ¿qué ganará en la nueva Reforma Educativa?

Actualizado: 13 de ago de 2019

Por: Stephanie Henaro


La política y la educación han demostrado ser una ecuación nociva para el desarrollo del país. La constante lucha por el status quo, tanto de maestros como de políticos, ha dejado a los estudiantes en el rezago y a la deriva de los tiempos modernos.

Las cifras y la experiencia arrojan que la pobreza de la educación va más allá de los que no tienen un título. El futuro avanza, nosotros seguimos sin rumbo, y la cuestión aquí es si con esta administración que prometió ser diferente, ganará el deber político o el deber social con la Reforma Educativa.


Queda claro que en la medida en que México se ha democratizado, contar con el apoyo de los millones de maestros sindicalizados en los procesos electorales, se ha vuelto sumamente atractivo, estratégicamente definitivo, y difícilmente pasará de moda en el futuro próximo.


México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con los niveles más bajos de titulación en la educación secundaria superior, lo que está correlacionado con una elevada desigualdad de ingresos, y se traduce en una severa sentencia de vida en la que el pobre difícilmente dejará de serlo. Ese es uno de los eslabones que se rompe dentro de la cadena del desarrollo que buscamos. Sin más y habrá que afrontarlo porque de lo contrario seguiremos siempre aquí.


Según el último informe anual sobre educación de esta organización, el 52% de los mexicanos de entre 25 y 34 años carecen de educación secundaria superior, ganan 40% menos que los que sí la tienen, y aunque este porcentaje ha experimentado una reducción de cerca de 13 puntos, desde 2007, sigue lejos de alcanzar el promedio de 15% entre los países miembros de la OCDE. Pero no todo queda ahí. Hay otra ruptura en la cadena que tal vez no resulte evidente pero que es preciso remendar.


De acuerdo con una encuesta realizada por Parametría en 2017, ocho de cada diez mexicanos (81%) consideran que es necesario cambiar la forma en que se dan clases en México para que los niños sepan ser críticos y defender sus argumentos. A los encuestados, sobretodo a los que tienen hijos en edad escolar, les resulta alarmante que los niños no cuenten con las herramientas y habilidades necesarias que permitan tener un mejor desarrollo personal que impacte en su vida profesional. Entonces, ¿dónde está la verdadera pobreza? ¿Se queda en el título o se extiende al sistema?


La respuesta se puede leer entre las líneas de nuestro ranking mundial de innovación. Los expertos en la materia dicen que solamente innova quién domina la materia y México se encuentra en el puesto número 56 de 126 economías.


Esa es nuestra realidad. Creo que todo suma y al final nos condena. Sobretodo si se toma en cuenta que la tecnología avanza y amenaza empleos que requieren de pocos conocimientos.


El tiempo corre y no precisamente a nuestro favor.


¿Podrá la nueva reforma salvarnos o solamente salvar a su partido?


El último en salir apaga la luz.


*Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, la forma de pensar de la Revista El Aguachile.

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