Luz al final del túnel

Por: Vicente Amador


Con la pandemia atestiguamos cambios sorprendentes, y no paran. Desde la manera de hacer ejercicio, las dinámicas laborales en casa, los viajes y, en general, la conciencia de temas que antes no lo eran tanto y ahora se volvieron prioridad.


La Encuesta Global de Millenials de Deloitte arroja información muy interesante sobre realidades que importan, que preocupan, tanto a la generación millennial —me refiero a quienes nacimos entre 1981 y 1993— y también de la generación Z; nacidos entre 1994 y el 2010.


Tres hallazgos centrales de la Encuesta, en mi opinión muy positivos, son que el impacto de la pandemia de SARS-CoV-2 acarreó una disminución de estrés (¡como lo oye!); generó cambios en las prioridades personales y sociales; y aumentó la responsabilidad individual.


Por supuesto que hay asuntos que siguen preocupando a las dos generaciones. En concreto, tres escenarios destacan por la ansiedad y el estrés que despiertan: el bienestar de la familia; el futuro financiero a largo plazo y las prospectivas de trabajo.


Pero, a ver, hemos escuchando cuánto se ha disparado la preocupación por la salud mental durante la pandemia, y llama la atención que estos resultados muestran una realidad distinta. Que cada quien saque sus conclusiones, yo pongo sobre la mesa algunas posibles explicaciones.


Una idea es que se trata de generaciones más jóvenes y que, tal vez, quienes reportan más estrés frente a la crisis son las generaciones de mayor edad por los riesgos de salud. Incluso por las dificultades económicas considerando que, en general, podría resultar más difícil para ellos volverse a encarrilar financieramente. También, habría que considerar que estas generaciones pueden estar mostrando una mayor capacidad de adaptación y ser más resilientes de lo que algunas etiquetas han adherido en ellos.


Otra posible explicación es que depende cuándo hayas registrado la percepción de estrés durante la pandemia. Aquí una muestra: en los primeros meses del aislamiento, muchos de mis alumnos estaban desesperados por la vuelta «a la vida regular». Hoy noto que cambiaron sus dinámicas de vida y descubrieron beneficios. Así, más de los que habría pensado, ahora quieren seguir así, por ejemplo, con clases a distancia.


Cada quien saque sus conclusiones. El punto, como ahora se podrá confirmar, es que existen realidades en los que estas dos generaciones se reportan fortalecidas a partir de la crisis sanitaria.


Le refiero otro aspecto. Sabemos que la protección del medio ambiente es central para las nuevas generaciones. Eso no es nuevo. Pero lo que sí cambió es que creció el interés, y al mismo tiempo aumentó el optimismo respecto a la capacidad que tenemos para revertir el daño climático. Cuando les preguntan si están de acuerdo con la afirmación «Ya hemos llegado al punto de no retorno, y es demasiado tarde para reparar el daño», ahora menos personas están de acuerdo, es decir, más personas piensan que aún estamos tiempo de salvar el planeta.


Finalmente, para un amplio segmento de estas generaciones la pandemia reforzó el interés por generar un impacto positivo. Poco más de siete de cada diez están de acuerdo con que la pandemia ha destacado nuevos problemas y por lo tanto ahora es más empático con las necesidades de otras personas en el mundo y en su comunidad; los mismo, están de acuerdo con que la pandemia los ha inspirado para tomar acciones positivas para mejorar su vida; y con que, cuando se levanten las restricciones, van a tomar acciones para mejorar su comunidad.


Sabemos que la pandemia exacerbó las desigualdades que ya existían, en todo el planeta. Vimos con mayor claridad la vulnerabilidad de muchos grupos ya desfavorecidos. Y ha sido terrible. Dentro de todas dificultades, una luz —como lo arrojan estos resultados— es que tal vez hoy más personas, entre ellos los jóvenes, son conscientes que quieren y deben generar una mejor sociedad pospandémica. También, porque han vivido las dificultades de los últimos 15 meses, se sienten con mayor fortaleza y tenacidad para sacar adelante los retos futuros.