Política migratoria: ¿tercer país seguro?

Actualizado: 13 de ago de 2019

Por: Paula Arizpe

Es necesaria la redefinición o ampliación del significado del término “POLÍTICA” que usamos actualmente para referirnos a lo que debiera ser el “orden en la Polis”, pues el desorden en el manejo de las personas en tránsito por nuestro país, ha sido una cadena de acciones reactivas a un fenómeno tan cambiante que por falta de datos actualizados, no hay análisis ergo ni metodología y ausencia de coordinación entre la Secretearía de Gobernación (SEGOB) y la Cancillería y sus distintas instancias como Derechos Humanos, Instituto Nacional de Migración (INM), la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), y además Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) todas bajo el paraguas del pacto Mundial (Marrakech Dic 2018) para una migración segura, regular y ordenada. Éste establece:

1. Mantener un enfoque de derechos humanos que dicte las obligaciones de los Estados miembros con los migrantes.

2. Una visión de corresponsabilidad entre los países de origen, tránsito, destino y retorno de los migrantes.

3. Un reconocimiento a las aportaciones de los migrantes al desarrollo económico y social.

4. Un enfoque de inclusión social que contribuya a erradicar la tolerancia, los prejuicios y el racismo.

5. Un marco de gobernanza de la migración que ofrezca alternativas para el manejo seguro y ordenado de los flujos migratorios.

6. Mayor cooperación internacional para fortalecer la capacidad de los Estados en la atención integral de la migración.

7. La consideración del cambio climático y los fenómenos naturales como causas de la migración.


Para el término tradicional de MIGRACIÓN también hay modificaciones polivalentes: dentro del país, además del desplazamiento interno se da el desplazamiento internacional cuyas causas principales son el conflicto como falta de empleo, violencia, inseguridad, o causas medioambientales tales como terremotos, inundaciones que generan necesidad de refugio, asilo, o protección internacional. Existen marcos normativos consolidados (Convención sobre el estatuto de los Refugiados 1951, Convención sobre el estatuto de los apátridas 1954, Convención de Cartagena 1984) y otros en vías de consolidación (Iniciativa Nansen y agenda de protección 2012, o la Iniciativa Migrantes en países en crisis MICIC 2014) que intenta disminuir la condición de vulnerabilidad física, psicológica, económica, carencia de información, o situación migratoria irregular.


Pese a que el fenómeno migratorio se ha incrementado desde 2012 y se tienen algunos datos, localmente no están actualizados ni sistematizados. (www.internal-displacement.org)


Hoy -7 años después- México no cuenta con un plan estratégico coordinado para ordenar la migración, habiendo soluciones de muchos tipos, incluso ejemplos de mejores prácticas y hasta digitales.


La frontera sur es tan porosa como para permitir que el tráfico de personas, estupefacientes o armas sea por cámara de llanta, balsa, barcaza o lancha, a pié etc. La zona está dominada por M13 (Mara Salvatrucha) o polleros. Cuenta con 13 oficinas de migración inconexas con albergues abarrotados e insalubres. Las OSC (Organizaciones de la Sociedad Civil) locales que apoyaban con alimentos, apoyo ocupacional, educativo y psicológico, así como orientación en la legislación migratoria, no cuentan hoy con recursos públicos pues al ser labores del Estado este deberá encargarse, desafortunadamente está totalmente rebasado.


Los marcos normativos tanto consolidados como en proceso de consolidación constituyen una discusión filosófica en torno a los derechos humanos que nuestro país adopta ipso facto e incluso integra en su legislación avant-garde, pero no contienen sugerencias para la gestión migratoria ni la lucha contra la criminalidad. Es verdad, que las reformas legislativas tienen a la persona humana -entendida en su sentido más amplio y generoso- como centro e interés principal. No obstante, ¿cómo puede hacerse llegar a una población en tránsito indocumentada? ¿Con escasa o nula asociación temporal y espacial? Es decir, ¿sin una residencia habitual y sin tiempo definido para recorrer el lugar por el que transitan? Aunadas a una indefinición del tiempo de espera respecto de la definición del tránsito. Estas circunstancias de incertidumbre prolongada vulneran el centro mismo de la persona. Para la ley de migración (DOF 2018) la presentación es la medida ante el INAMI mediante la cual se registra la información del migrante y se acuerda el alojamiento temporal mientras se acredita su situación migratoria o su retorno y entonces se le considera en tránsito regular… El migrante tiene –al menos por un lapso de tiempo- una situación migratoria normalizada queda registrado, contabilizado estadísticamente y reportado.


Es más bien una suerte de bypass en donde el país expulsor recibe más remesas, ¿qué mejor negocio podría haber que llegue el dinero sin invertir? ¿Cuál sería el incentivo de acabar con el crimen y desarrollar un país si ya es rentable? Si en ese país (o región) de distopía moral se pierde mano de obra o se fugan talentos ¿tiene alguna relevancia?


Entonces sí se vislumbra la raíz del problema.


La capacidad del Estado Mexicano para procesar las solicitudes de refugio está, por mucho, retrasada. Dar efectiva protección a los grupos en situación de vulnerabilidad como adultos mayores o mujeres embarazadas, y espacialmente a niños, niñas y adolescentes no acompañados (generando una crisis humanitaria de proporciones generacionales: entre 2014 y 2015 se percibió un aumento de 97 por ciento de NNA de 12 a 17 años y de 72 por ciento de cero a 11 años), está sencillamente fuera de alcance de su actual capacidad operativa. Tenemos un atraso de 10 años y la gravedad de las necesidades se incrementa con cada caravana migrante. Evidentemente es un problema no sólo multifactorial en términos causales sino multinacional en términos de intereses, y SOLUCIONES.


PERO, ¿hay una óptica común? Quizá exista pero no incluye a las personas, esas que están al centro de la legislación y que son las “beneficiarias” de los planes de desarrollo. La ONU habla a los Estados miembros: Pacto de Marrakech palomeado, y los reportes nacionales en proceso de presentación. Los cancilleres de México, Guatemala, Honduras y El Salvador hablan entre sí en Foros de alto nivel, consiguen los fondos para implementar programas conjuntos con efectos locales si acaso. Las personas, los migrantes son los nuevos recursos renovables: siempre hay más, se multiplican.


La manera en que los países resuelven sus crisis marca la dinámica y temporalidad de los desplazamientos forzosos. Frecuentemente la política migratoria y los derechos humanos no armoniza. Los sistemas de asilo y refugio, la asistencia a NNA, el enfoque de género y diversidad. El sistema de visado como plan alternativo que practica el MERCOSUR (facilita el libre tránsito entre países miembros con derechos idénticos al ciudadano por 2 años en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Perú) y también la UNASUR (funciona igual pero además buscan regularizar la situación migratoria entre ciudadanos de países miembros) son ejercicios organizativos que funcionan.


Sólo a través de la corresponsabilidad de los países involucrados de origen, tránsito y destino, y con una amplitud de miras a largo plazo el tema migratorio puede ordenarse, pues es un fenómeno in crescendo: la erradicación del crimen y la corrupción transfronterizo, ligado a la erradicación de las mafias de delincuencia organizada, la impunidad y el abuso de autoridad, así como la coordinación de los niveles de gobierno, población local y las OSC.


México: ¿Tercer país seguro? Al no firmar Trump el pacto de Marrakech todo lo anterior no le aplica. Al estar más interesado en cuestiones locales que multilaterales como es su reelección, prohibir la espera de migrantes para el visado dentro de EU o cerca de la frontera le genera simpatías y prensa a bajo costo, muy a su estilo con amenazas económicas pues es el único nivel de comunicación que maneja. Hemos sido tercer país seguro -de facto- tiempo ha. La postura de liderazgo de México hacia los países de América Latina, aunque un poco desdibujada tiene muchas coincidencias: idioma, idiosincrasia, intereses etc. No había sido práctica de México la deportación de migrantes, pero ahora a petición del vecino, lo es, y a través de la recién estrenada Guardia Nacional. Ésta es la realidad: las niñas, niños y adolescentes menores de 17 años presentados ante la autoridad migratoria en abril fueron 6 mil 842 niñas, niños y adolescentes fueron presentados INM de los cuales 2 mil 849 son niñas y 3 mil 993 son niños. Lo que contrasta con el mes anterior que se presentaron 2 mil 596 infantes en total, siendo 909 niñas y mil 687 niños.


Son tres los grandes retos de la migración: a) los desplazamientos forzados, b) la migración de tránsito y c) la protección internacional de migrantes. La constante actual en Latinoamérica es la violencia exacerbada, la pobreza, las crisis económicas y políticas y los desastres naturales. Su ordenamiento sólo puede implementarse desde una perspectiva regional y este requiere un mayor crecimiento de las economías locales que necesita inversión -pública y privada, nacional y extranjera- en áreas geográficas estratégicas para potenciar territorios inteligentes. Esto será posible si y sólo si, a) el plan regional acierta a reducir los costos de la energía para facilitar el desarrollo industrial, b) se creé la infraestructura de transporte que conecte la región, c) se abran oportunidades laborales abiertas y competitivas. Todo lo anterior se apoya en una estructura educativa sólida vocacionalmente acertada tanto en lo técnico como en lo académico que lo conviertan en un plan sostenible a largo plazo y que genere condiciones de bienestar y felicidad reales para la población endémica. Y paralelamente se gana la guerra contra el crimen organizado, el narcotráfico y la trata de personas.


*Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, la forma de pensar de la Revista El Aguachile.

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