Colombia y el giro de América Latina: ¿la izquierda se quedó sin impulso?
- marcomiranda75
- hace 13 minutos
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La victoria del ultraderechista Abelardo de la Espriella en Colombia no es un hecho aislado. Desde Argentina hasta Ecuador, pasando por Panamá y ahora Colombia, una parte importante del electorado latinoamericano parece estar girando nuevamente hacia la derecha. La pregunta es por qué.

Cuando Gustavo Petro llegó a la Presidencia de Colombia en 2022, muchos analistas hablaron de una nueva ola progresista en América Latina.
Brasil había devuelto al poder a Lula da Silva. Chile estaba gobernado por Gabriel Boric. México seguía bajo la hegemonía de Morena. Colombia, por primera vez en su historia moderna, tenía un gobierno de izquierda.
Cuatro años después, el panorama luce distinto.
La reciente victoria presidencial de Abelardo de la Espriella en Colombia, candidato identificado con la ultraderecha y respaldado públicamente por Donald Trump, representa uno de los golpes más importantes para la izquierda regional en los últimos años. Aunque el oficialista Iván Cepeda logró mantener una votación competitiva, terminó reconociendo la derrota tras una de las elecciones más cerradas de la historia reciente del país.
El caso colombiano: una derrota con matices
Paradójicamente, la derrota presidencial ocurrió apenas unos meses después de que el Pacto Histórico de Petro se convirtiera en la principal fuerza del Senado colombiano. Las elecciones legislativas de marzo mostraron que la izquierda seguía conservando una base política considerable. El problema apareció cuando llegó el momento de elegir sucesor presidencial.
La conclusión parece clara: la izquierda mantiene presencia institucional, pero enfrenta crecientes dificultades para convencer a sectores moderados e independientes.
De Milei a Colombia
El triunfo de Javier Milei en Argentina fue probablemente el primer gran aviso.
Su victoria no solo representó el regreso de la derecha al poder. También simbolizó el hartazgo de una parte importante de la población con la inflación, la crisis económica y las promesas incumplidas de los gobiernos anteriores.
Desde entonces, el fenómeno comenzó a repetirse en distintos países. En Ecuador, Daniel Noboa consolidó una agenda más cercana al centro-derecha.
En Panamá también se produjo un cambio político que debilitó a las fuerzas progresistas.
Ahora Colombia se suma a esa lista con una victoria presidencial de la derecha radical.
¿Qué está fallando?
Las explicaciones son diversas, pero varios factores aparecen de manera recurrente.
Seguridad
En buena parte de América Latina la inseguridad se ha convertido en la principal preocupación ciudadana. Mientras los gobiernos progresistas han apostado por enfoques estructurales y de largo plazo, muchos votantes exigen respuestas inmediatas.
La derecha ha sabido capitalizar ese sentimiento con discursos de mano dura y combate frontal al crimen.
Economía
La desaceleración económica también ha golpeado a los gobiernos de izquierda.
Muchos ciudadanos perciben que las mejoras prometidas en empleo, salarios y bienestar no llegaron con la velocidad esperada.
La inflación, el costo de vida y el deterioro del poder adquisitivo han generado desgaste incluso entre antiguos votantes progresistas.
El desgaste del poder
Existe además un fenómeno histórico.
América Latina suele oscilar entre proyectos de izquierda y derecha cada cierto tiempo.
Cuando una fuerza política permanece demasiado tiempo en el poder, termina enfrentando desgaste, críticas y expectativas incumplidas.
Lo mismo ocurrió con los ciclos conservadores de los años noventa y posteriormente con la llamada "marea rosa" de gobiernos progresistas.
El factor generacional
Uno de los datos que más preocupa a la izquierda regional aparece en Brasil.
Diversos estudios recientes muestran que una parte de los jóvenes, especialmente hombres menores de 35 años, están migrando hacia posiciones más conservadoras debido a preocupaciones relacionadas con empleo, corrupción y seguridad.
Durante años la izquierda dominó buena parte de las conversaciones digitales y culturales. Hoy la derecha parece haber encontrado nuevos canales para conectar con votantes jóvenes.
¿Fin de ciclo?
Probablemente no. La izquierda sigue gobernando países clave como México, Brasil, Chile y Uruguay. Además, conserva una importante presencia legislativa en varias naciones.
Sin embargo, Colombia deja una advertencia difícil de ignorar. Las victorias electorales ya no están garantizadas. La popularidad histórica de líderes como Petro, Lula o López Obrador no necesariamente se traduce en apoyo automático para sus sucesores.
La derrota de la izquierda en Colombia no significa el fin del progresismo latinoamericano.
Pero sí podría marcar el fin de una etapa en la que parecía avanzar sin grandes obstáculos. Hoy el péndulo político vuelve a moverse.
Y como ha ocurrido tantas veces en la historia de América Latina, la pregunta ya no es quién gobierna. La pregunta es cuánto tiempo logrará conservar el poder antes de que el electorado vuelva a buscar una alternativa.

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