top of page

Trump dice que la guerra contra Irán “ya está prácticamente ganada”, pero analistas advierten que apenas comienza

  • marcomiranda75
  • hace 22 horas
  • 3 Min. de lectura

El presidente estadounidense asegura que a Irán “ya no le queda nada que atacar”. Sin embargo, expertos militares advierten que Teherán podría estar apostando por una guerra larga basada en desgaste económico, drones baratos y presión sobre el mercado energético global.



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró esta semana que la guerra contra Irán está prácticamente decidida. En declaraciones recientes afirmó que “prácticamente no queda nada que atacar” en territorio iraní y que el conflicto podría terminar cuando él lo decida.


Trump también señaló que la campaña militar —lanzada junto con Israel a finales de febrero— ha destruido gran parte de la infraestructura militar iraní, incluyendo sistemas de defensa aérea, instalaciones navales y centros de producción de drones. Según el mandatario, la operación avanza incluso “más rápido de lo esperado”.

Pero fuera de la Casa Blanca el optimismo no es compartido por todos.

Varios analistas militares advierten que la guerra podría estar apenas entrando en su fase más complicada.


La guerra que Irán sí quiere pelear


Irán sabe que no puede derrotar a Estados Unidos en una guerra convencional directa. Por eso, según especialistas en estrategia militar, su enfoque apunta a otro modelo: una guerra de desgaste prolongada.


En lugar de competir con el poder militar estadounidense, Teherán busca explotar una debilidad clave: la diferencia de costos en el campo de batalla.


Uno de los ejemplos más citados es el uso de drones baratos. Muchos drones iraníes pueden costar apenas decenas de miles de dólares, mientras que los sistemas de defensa utilizados para derribarlos —como misiles interceptores avanzados— pueden costar millones por cada lanzamiento.


La lógica es simple: si Irán logra saturar los sistemas defensivos con oleadas de drones baratos, puede obligar a Estados Unidos y a sus aliados a gastar enormes cantidades de dinero para defenderse. En términos estratégicos, esto convierte el conflicto en una batalla económica además de militar.


Golpear donde más duele: el petróleo


La otra gran carta iraní está en el mapa energético.

El país controla uno de los puntos más sensibles del comercio global: el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.


En los últimos días, Irán ha intensificado ataques contra infraestructura energética y barcos comerciales en la región del Golfo, una estrategia que busca presionar a la economía global y elevar los costos políticos de la guerra.


Funcionarios iraníes incluso han advertido que la escalada podría disparar el precio del petróleo hasta 200 dólares por barril, un escenario que tendría consecuencias económicas globales.


El cálculo político de Washington


Para la administración de Trump, el objetivo inicial parecía claro: golpear al liderazgo iraní y destruir su capacidad militar lo suficientemente rápido como para obligar a Teherán a negociar.


Durante los primeros días de la guerra, ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel eliminaron a altos mandos iraníes, incluido el líder supremo del país.


Sin embargo, la historia reciente de los conflictos en Medio Oriente sugiere que eliminar líderes o destruir infraestructura no siempre significa ganar una guerra.

Irán ha demostrado durante décadas que puede sostener conflictos indirectos a través de milicias aliadas y ataques asimétricos en distintos puntos de la región.


Una guerra corta… o una guerra larga


La narrativa de Washington apunta a una victoria rápida. La estrategia iraní, en cambio, parece apostar a algo diferente: ganar tiempo. Porque en una guerra de desgaste, el país que logre resistir más tiempo —militar, política y económicamente— puede terminar inclinando la balanza.


Y en esa ecuación, algunos analistas creen que la verdadera batalla apenas está comenzando.

Comentarios


Recibe nuestras publicaciones AL MOMENTO.

Suscríbete al boletín. 📬

Logo-Aguachile-Blanco.png

© El Aguachile

Algunos derechos reservados.

bottom of page