Brexit 2.0: versión recargada

Actualizado: 5 de sep de 2019

Por: Aribel Contreras Suárez


Entendiendo que el Reino Unido (RU) abarca: Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, comencemos. En el año de 1921, la isla irlandesa se dividió en dos cuando se logra la independencia de la República de Irlanda (RI) y cuando seis condados continuaron siendo parte del territorio británico denominándose Irlanda del Norte (IN). Sin embargo, esta separación geográfica, motivó también a una separación social y política dado que había quienes buscaban que toda la isla fuera una república y otros que luchaban por seguir siendo parte de una monarquía. Viene una Segunda Guerra Mundial (SGM) y como resultado el mundo vivió una época denominada Guerra fría. El mundo polarizado y con muchos retos por delante se da un plan para la reconstrucción de la devastada Europa. Es así como en 1948 Estados Unidos decide apoyar con una cantidad de 12 mil millones de dólares para crear un fondo y ayudar a que Europa occidental renaciera. De esto surgió el Plan Marshall y culminaría –cuatro años después– en una Europa más fuerte y con diferentes matices pues justo por la Guerra fría, seguía dividida.



No obstante, la reconstrucción bastó para que varios líderes europeos consideraran la necesidad de crear una alianza europea llamada Comunidad Europea del Carbón y el Acero en 1951, la cual se transformaría seis años después en Comunidad Económica Europea (CEE). Los países fundadores fueron Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos. Dentro de sus principales objetivos estaban el de poder tener una producción alimentaria de manera controlada para que nadie se quedara sin comer, pues recordemos que fue uno de los principales problemas durante la SGM, lo cual creó un excedente de producción agrícola listo para ser exportado a sus aliados.


RU quiso ingresar a este grupo de cooperación multilateral pero en dos ocasiones el entonces presidente francés Charles de Gaulle vetó su ingreso. Por lo que fue hasta el año de 1973 que logró ser parte de este grupo selecto que buscaba ser más que una agrupación geopolítica, un bloque comercial. Dos años más tarde se realizó un referéndum para conocer la opinión de la sociedad británica que estaba acostumbrada a su patriotismo y a su histórica monarquía. El resultado fue que más del 65 por ciento votaron por el “Sí” para continuar dentro de esta Comunidad.


A lo largo de los años, la CEE siguió avanzando y consolidándose con la adhesión de nuevos miembros y con más temas de la agenda regional como: un sistema bancario integral creando un Banco Central en Frankfurt, un avance en la integración donde, de ser una zona de libre comercio, se movió hacia una zona aduanera ya que había una eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, luego a un mercado común donde el gran reto sería el libre intercambio de bienes, servicios, capitales y personas.


De esto último, surgió el Acuerdo Schengen cuyo principal objetivo era facilitar la movilidad de las personas sin restricciones migratorias pero el RU logró que se le exentara de dicha medida. Transcurrido el tiempo, la CEE aumentó de miembros dada la caída del Muro de Berlín, como resultado del fin de la Guerra fría, por lo que para los 90, la CEE se transformaría en Unión Europea (UE) gracias a la firma del Tratado de Maastricht.


De manera paralela a este aspecto regional, al interior de la la isla irlandesa, se vivía un conflicto armado de carácter étnico-religioso que cobró muchas vidas. Después de veinte años de tensión, en 1998 se llegó a un Acuerdo de Paz entre ambas naciones donde católicos y protestantes tendrían representación política. Además, este acuerdo llevó a la eliminación de la frontera para que bienes y personas circularan sin restricción alguna. Por lo que cuando la RI y la IN pasaron a ser miembros de la UE, todo fue mucho más fácil aún.


Para el año 2002, el mercado común lograba un paso más hacia adelante: una moneda única llamada euro donde el RU no quiso formar parte, al igual que otros países, siendo totalmente independientes en cuanto al manejo de sus divisas y de sus políticas monetarias y bancarias ya que tampoco quisieron ser parte de la unión bancaria. Es decir, de un lado de la isla irlandesa se usaría el euro y al norte, la libra esterlina. En el año 2013 el entonces Primer Ministro británico David Cameron hizo la promesa del referéndum en el RU para lograr su reelección por lo que, tres años después, cumpliría dicha promesa y la gran sorpresa se la llevó él cuando ganó el “No”. Esto lo debilitó políticamente y cuando entró su sucesora Theresa May, no pasaría mucho tiempo para que ella solicitara la activación del Artículo 50 del Tratado de la UE para iniciar el proceso de salida del RU.


Después de 17 meses largos de negociación para establecer los lineamientos sobre cómo quedaría la nueva relación política y comercial entre ambas partes, al fin -para diciembre del 2018- había un acuerdo en principio. Cabe destacar que esto se da con un quiebre al interior del parlamento británico. Hubo quienes estuvieron a favor y otros en contra del Brexit y aún tenían la esperanza de un nuevo referéndum para que la gente reconsiderara su voto y ganara el “Sí”, pero esta opción ya no fue viable. Finalmente habiendo un texto definitivo en diciembre, la prueba de fuego no pasó dado que May no logró el voto en la Cámara de los Comunes como tampoco lo logró el 21 de enero para que este acuerdo entrara en vigor el 29 de marzo de este año.


En Bruselas los negociadores, desgastados por la incertidumbre y por los cambios por parte del equipo del RU, dieron una prórroga primero para el mes de junio y ahora para el 31 de octubre donde el actual Primer Ministro Boris Johnson tendrá que buscar alternativas para la isla irlandesa para avanzar con el Brexit.


El tema álgido es la frontera invisible entre IN y la RI donde se espera no regresar a la frontera de hace décadas donde había revisión de mercancías y de pasaportes. Sin embargo, algunas regiones como Escocia no están de acuerdo que IN reciba un trato preferencial. Así que habrá que esperar para ver el status que guardará IN respecto al RU y a la UE. Pero a manera de posible solución puedo compartir que para no revivir un conflicto del pasado, se deberá hacer mucho cabildeo al interior del RU para que se acepte el Irish backstop, que no es otra cosa más que lo descrito anteriormente. Es decir, se debe buscar un Brexit suave en esta zona para evitar el Brexit duro que sería una salida sin acuerdo.


aribel.contreras@ibero.mx

Twitter: @Aribel007


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