Coahuila: autopsia electoral

Actualizado: nov 17

Por: Sergio Anzaldo


Cierto. Es anticlimático pensar en la escaramuza de la renovación del Congreso de Coahuila, cuando el mundo entero está hablando de la guerra de la galaxia propia de las elecciones gringas. Sin embargo, para el caso de México no dejan de ser aleccionadores algunos detalles que hasta el momento no se han planteado de este proceso local, sobre todo de cara al 21.

  1. La aprobación de AMLO no se traduce automáticamente en votos para Morena. El 59% de promedio de aprobación que tiene el Presidente, de acuerdo con los datos que presenta Oráculos en su portal para el mes de octubre del 2020, apenas alcanzó para el 20% de la votación, 163,250 sufragios de un total de 797,346. Si estos resultados los comparamos frente a la lista nominal de 2,220,746 empadronados, se vuelven dramáticamente desalentadores pues únicamente se logró mover a su favor al 7.35% de los ciudadanos de Coahuila.

  2. El PRI Coahuila no está muerto. Con poco más del 52.19% de la votación, 416,250 votos, ganó carro completo y aseguró su gobernabilidad en el estado. Ésta es una de las entidades donde el PRI ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo en la consolidación de una estructura y organización a nivel seccional desde antes de la época Moreira. Recordemos que aquí surge el tristemente célebre Sistema Zafiro, que no es otra cosa que la georreferenciación de promovidos y aliados de partido por unidad territorial determinada, lo que ahora hacen todas las redes sociales metiéndose hasta la cocina del alma de cada usuario. La votación del 2020 que logró el PRI local supera por 57,948 votos a los que obtuvo Mead hace dos años en esta entidad. Significa que el gobernador se puso las pilas y no sólo mantuvo, sino que afinó y aceitó la estructura electoral del PRI.

  3. El impacto de los programas sociales federales no alcanza para asegurar el triunfo electoral, por lo menos en Coahuila. De acuerdo con el tercer informe trimestral de los Programas de Subsidio Administrativo del ramo 20-Bienestar, en septiembre de 2020 el Padrón de Beneficiarios del Programa Pensión para Adultos Mayores en la entidad fue de 183,905; el Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente tuvo 7,481 beneficiarios; los Apoyos para el Bienestar de Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras fueron para 2,937 casos; el Programa Seguro de Vida para Jefas de Familia benefició a 332 madres; el Programa de Apoyo a las Instancias de Mujeres en Entidades Federativas (INDESOL) benefició a 2,470 mujeres. Es decir, en la entidad el gobierno federal tuvo un padrón de 197, 125 beneficiarios de algún programa social en la entidad, 33, 875 más que los votos obtenidos por Morena. Sin embargo, aun sumando todos los beneficiarios de los programas sociales, no llegan al 50% de sufragios obtenidos por el PRI.

  4. La baja participación electoral premia al partido mejor organizado. En esta elección participó el 36% de la lista nominal. Los 797,346 electores que asistieron a las urnas este 2020 fueron casi la mitad del millón 370, 411 que votaron hace un par de años para presidente de la república. Únicamente el PRI incrementó su votación poco más del 16%. Nada mal frente a la estrepitosa caída de Morena que perdió más de dos terceras partes de su votación en dos años, 445, 364 votos; y del PAN que de 307 mil votos con Anaya en 2018 este 2020 apenas alcanzó 84,160, lo que representa una perdida de 222, 840 sufragios, equivalente, de igual manera, a más de dos terceras partes de su votación obtenida hace dos años.

  5. La organización electoral es imprescindible. Desconozco el número de representantes de casilla que cada partido acreditó, pero los resultados electorales reflejan claramente su densidad: El PRI arrasó en 3,643 casillas de las 3,842 registradas. Morena ganó 59 y empató 13 con el PRI. El PAN triunfó en 119 y empató 6 con el PRI. Movimiento Ciudadano ganó 2 y el PRD perdió en todas.

Estos datos arrojan buenas y malas noticias para todos los actores políticos. Los procesos electorales siguen siendo complejos y, aún inmersos en la dinámica nacional, los resultados electorales se dirimen en los territorios locales. Nadie tiene asegurado el triunfo, pero tampoco nadie está predestinado al fracaso. Las elecciones siguen siendo un volado en el que el más previsor tiene mayores oportunidades de ganar. Partidos y actores políticos interesados en competir con sus nombres en las boletas electorales en el 21 bien harían en poner sus barbas a remojar y comenzar a trabajar. La campaña ya arrancó.

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