Guardia Nacional, ¿Estamos ante una militarización?

Actualizado: 13 de dic de 2018

Por Andrés García Repper



Una de las principales cuestiones en la discusión pública (prensa escrita, redes sociales, medios electrónicos de opinión) al debatir un tema polémico es determinar qué es lo que se está debatiendo para no entablar discusiones sin rumbo.

Lo anterior puede sonar obvio, pero ante las diferentes opiniones que podemos leer respecto a ciertos temas, como la creación de una guardia nacional que se encargue de la seguridad pública en el ámbito federal, dejarlo claro es fundamental. A nadie le es ajeno que los opositores de esta propuesta han expresado que la iniciativa de Andrés Manuel López Obrador, no es otra cosa que la militarización de la seguridad pública, y que eso es sinónimo de violencia irracional, violación a derechos humanos e intensificación del problema, pero eso no es del todo cierto.

Guardia Nacional y militarización no es lo mismo


Cuando alguien escucha la palabra “militarización”, ¿qué es lo que se entiende?, por ejemplo, cuando el presidente Trump decide enviar tropas a la frontera para apoyar a su cuerpo de patrulla fronteriza, los medios hablan de una “militarización” de la frontera.

¿A qué se refiere esto? Militarización significa, en ese orden de ideas, dejar de realizar acciones por parte de la autoridad civil para que estas se lleven a cabo por militares, con normas, equipo, uniformes, armamento y criterios militares.


Cuando desde en el sexenio de Felipe Calderón se usa al ejército y la marina para realizar tareas de seguridad pública, desde patrullajes hasta la participación en alcoholímetros, o preservación del orden y la paz pública a nivel municipal, podemos hablar de una militarización de dicha función, independientemente de que también participe la Policía Federal.


Sin embargo, de acuerdo con la iniciativa presentada en el Congreso de la Unión el pasado martes 20 de noviembre, la Guardia Nacional será un cuerpo de seguridad, con disciplina militar pero con funciones de seguridad civil, es decir, con preparación como policía.

Esta distinción no es menor. Se esta hablando de una fuerza policiaca que tendrá disciplina y mando militar, pero formación policiaca; entrenamiento militar, preparación y educación en temas de policía, derechos humanos, derecho penal, uso proporcional de la fuerza y otros temas relacionados con funciones policiacas, no militares.

Las funciones del ejército y la policía


Alguna vez conversando con miembros del ejército mexicano pregunté, ¿por qué los militares disparaban a los vehículos que no se detenían en los retenes carreteros? La respuesta fue: “porque con el ejército no se juega”. Contesté que un alternativa podría ser cruzar el camino con cadenas “ponchallantas” unos metros adelante y así detener a los tripulantes para interrogatorio y, en su caso, detención (no obstante que ambas prácticas ––y los retenes en general–– son violatorios del artículo 16 constitucional, que es la garantía de que las autoridades actúan bajo el principio de legalidad). Respondieron que ellos no eran policías, que están programados para matar y que esas eran las órdenes.

Tenían razón.


El ejército no se crea para prevenir el delito, para detener borrachos, perseguir ladrones o narcotraficantes, se crea para la defensa exterior y la paz interior cuando ésta se ve amenazada. Y lo hace a través de uso legítimo ––y letal–– de la fuerza.

Pareciera que quienes critican la supuesta “militarización” de la seguridad han dejado ––deliberadamente–– de leer los motivos y el contenido de la iniciativa de AMLO, como si el término militar fuera una especie de invocación a la barbarie y a la violencia.

Pues bien, primero, creo que esas personas le faltan el respeto a las fuerzas armadas que tantas veces han ayudado a la población, tomándolos por salvajes y agresivos e ignoran que toda fuerza armada (incluyendo a las policías) tiene una estructura paramilitar.

Desconocen, a propósito, los ejemplos en los cuales se está basando la propuesta: los modelos español, francés e italiano, donde la fuerza policial depende del ejército pero ejerce como policía encargada de la seguridad civil, sujeta a las nomas de regulación policiaca, pero también sujeta a la disciplina militar.

Omiten mencionar que la Policía Federal, (que originalmente fue integrada por militares), a pesar de contar con elementos honrados y honestos, es una institución que ha sido invadida por la corrupción del crimen organizado; que la disciplina de esa institución requeriría un reforzamiento paralelo al de las fuerzas armadas, y que no cuenta con esa infraestructura, ni capacidad, ni formación.


A mi parecer, la seguridad pública se trata de un cometido constitucional, que requiere una fuerza civil hacia fuera, hacia la ciudadanía, pero una fuerza militar hacia adentro, en su disciplina, orden y principios.


No soy de la opinión de entregar un cheque en blanco al nuevo gobierno para que haga todo sin control de los ciudadanos y del legislativo, pero también creo que se debe analizar su acción de manera imparcial y con honestidad intelectual.

A continuación trascribo algunos extractos de la exposición de motivos de dicha iniciativa:

La Guardia Nacional responderá a la disciplina militar en lo que respecta a su régimen interno de organización. Sin embargo, en el ejercicio de sus atribuciones, ligadas al contacto permanente con la población civil, se desempeñará bajo parámetros de conducción civil, es decir, ajustará el ejercicio de sus funciones de manera racional y proporcional para proteger libertad, bienes y derechos de las personas.


Si bien, la Guardia Nacional nace como una institución adscrita al mando castrense, es importante destacar que los planes, programas y acciones que darán sustento al despliegue de sus tareas correrá a cargo de la autoridad civil. Y los esquemas de profesionalización, adiestramiento y certificación se realizarán sobre la base de una formación policial.


En materia de derechos humanos, garantías judiciales y respeto a las libertades, se prohíbe expresamente que las personas detenidas en el uso de las atribuciones que establece esta reforma sean trasladadas o resguardadas en instalaciones militares. Además, por disposición expresa y en correspondencia con la naturaleza de sus funciones, los miembros de la Guardia Nacional que cometan un delito o una falta en el despliegue de su labor cotidiana serán juzgados por el fuero civil y no por el fuero militar al que sólo se reserva el conocimiento de las faltas y delitos que cometan en su organización interna.


Todos los elementos de la Guardia Nacional recibirán formación en derechos humanos y capacitación y adiestramiento en labores policiales, así como en el dominio de un protocolo para la intervención y el uso de la fuerza, atendiendo a los criterios de necesidad, proporcionalidad y respeto a las leyes vigentes.


Como podemos observar, no se trata de militarizar la función de seguridad pública, estamos ante la militarización de la disciplina y el orden de la función de seguridad pública.

Agua y aceite


Hay, sin embargo, un tema delicado en la propuesta: juntar a los efectivos de las policías, naval y militar, soldados y marinos, con los elementos de la PF puede convertirse en un problema serio. Al tener distinta formación, se deberá tener cuidado en que los militares no sean quienes relajen su disciplina, en lugar de que los policías la adquieran.

Como sea, es importante que la ciudadanía, hoy mas que nunca, sea observadora y crítica de estas políticas públicas, pero sin despreciar la objetividad, la verdad y la honestidad intelectual.

Es importante no permitir abusos de poder, pero también lo es no llevar agua al molino de quienes, tergiversando la información ––o dando medias verdades–– persigan objetivos propios de una agenda política no transparente.


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