Inseguridad, el coco de los mexicanos

Actualizado: 13 de dic de 2018

Por Vicente Amador


El 2018 terminará como el año más violento del que nuestro país tenga registro oficial. A la fecha se estiman casi 30 mil víctimas de homicidio doloso. Por ello, no extraña que inseguridad, delincuencia y corrupción sean las mayores preocupaciones sociales de los mexicanos, incluso por encima del desempleo ─que no es poco. Se trata de intranquilidades que han crecido y se mantienen, como el mismo crimen.

Setenta y cinco de cada cien mexicanos juzgan inseguras las ciudades donde viven. Y la cifra resulta más alarmante al considerar la opinión de las mujeres: de ellas, ocho de cada diez se sienten inseguras en las zonas en las que habitan (Cfr. INEGI: ENSU, 2018).


Es entendible que los problemas referidos hayan estado tan presentes, al menos en los discursos, en las últimas campañas políticas. Fueron elementos determinantes en la elección.

Por si fuera poco ─en las últimas semanas─ seguridad, delincuencia y corrupción han sido temas de especial visibilidad, entre otros motivos, porque el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, presentó su Plan Nacional de Paz y Seguridad. También Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno electa de la Ciudad de México, dio a conocer su plan de seguridad en la última quincena. Además, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional de la Ley de Seguridad Interior, que operaba desde el 2017.


PERCEPCIÓN SOBRE LAS POLICÍAS


Respecto a la inseguridad, un tema central es cómo evaluamos el desempeño de las corporaciones policiacas. Y la primera pregunta es, ¿les tenemos confianza?


Casi el 90% de los mexicanos tenemos confianza en la Marina. Casi el 84% confía en el Ejército. También es alta la confianza en la Gendarmería Nacional. Pero no podemos decir lo mismo de la policía estatal, ni de la policía preventiva municipal. En promedio, 1 de cada 2 mexicanos desconfían de ellas (Cfr. INEGI: ENSU, 2018).


Otro aspecto medular respecto a las corporaciones policiacas, además de la confianza, es qué tan efectivas son, es decir, qué tanto consiguen sus objetivos.

Ocho de cada diez mexicanos piensan que la Marina y el Ejército desempeñan un trabajo muy efectivo o algo efectivo. Pero, menos de la mitad de los mexicanos piensan que lo hacen bien los jueces, la Procuraduría General de la República, la ministerial o judicial, la policía estatal, el ministerio público, la policía municipal y, con la peor de las evaluaciones, la policía de tránsito (Cfr. INEGI: ENVE, 2018).

Como lo hacía ver Andrea Montalvo, es muy llamativa la percepción sobre los jueces, para quienes la imagen de credibilidad juega un papel muy relevante. La investidura del juez, representada regularmente desde un estrado y con toga, son símbolos de justicia, relevancia, imparcialidad; características que ahora percibimos, por decir lo menos, disminuidas.

Hay otro factor que también es determinante para evaluar el desempeño policiaco, me refiero a la percepción que tenemos sobre qué tan corruptas son. Nuevamente, salvo la Marina y el Ejército, la mayoría de los mexicanos considera que son organizaciones con un muy alto grado de corrupción (Cfr. INEGI, ENVE, 2018).


LA EVALUACIÓN IRRENUNCIABLE


Dado el contexto expuesto, hay tres ideas que resalto:


(1) De quienes peor imagen tenemos es de las autoridades con las que regularmente tratamos: tránsitos, policías de nuestros vecindarios, ministerios públicos. Este fenómeno tiene, naturalmente, un efecto mayor sobre la percepción de corrupción de todo el país y el desempeño gubernamental.


(2) Esas policías con las que tratamos con mayor regularidad tienen también algunas características que poco abonan a mejorar su opinión. Me explico: la mayoría de ellos tiene estudios hasta la preparatoria; la gran mayoría tiene sobrepeso u obesidad; la mayoría están ahí por necesidad económica; porque es lo que hay (Cfr. INEGI, ENECAP, 2018).

Pero además la remuneración no es alta. Muchos de ellos no ganan más de cinco mil pesos netos al mes. ¡Y cuánto arriesgan! Para colmo, en promedio trabajan 70 horas semanales.

(3) Una última idea: dadas las condiciones en las que se encuentran las policías regionales, y dada la magnitud de la lucha contra el crimen, tampoco sorprende que el Presidente López Obrador proponga una guardia nacional donde los militares tienen un papel protagónico. Seguramente el Primer Mandatario sabe que la evaluación del desempeño de su gobierno estará basada, en gran medida, por los resultados (y su percepción) en materia de seguridad, delincuencia y corrupción ─aspectos en los que están “menos salpicados” los militares.


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