La clase media un enemigo te dio

Por: Eduardo Higuera


Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo.

Umberto Eco


A veces me encantaría tener la paciencia, disciplina y fuerza de voluntad para seguir la mañanera cada día. Sin duda, este acto de transparencia comunicativa gubernamental es un digno heredero de otro show cómico mágico musical: La Carabina de Ambrosio.


Y es que entre más dura el acto mañanero del presidente más claras quedan sus limitaciones y clichés que la pueblan.

Uno de los más recientes fue acusar ala clase media de ser como los que apoyaron a Hitler. Esto hace referencia directa a lo que en los años noventa del siglo pasado fue bautizado como la ley de Goodwin: entre más alargues una discusión sin sentido, más posibilidades existe de que uno de los debatientes termine comparando a su rival con Hitler, llegando así aun punto de no retorno donde se cancela cualquier posibilidad de bate real y fructífero.


Y justo eso fue lo que el jefe del ejecutivo federal ha hecho desde que sintió que los votos emitidos (aunque imposibles de cuestionar a través de su narrativa del fraude eterno) le arrebataron el carro completo. Alargar una discusión sin fifín, ni sentido.

Y es que al presidente sus colaboradores o su propio ego lo llevó a aceptar oro por espejitos. Pensaba que, con su impecable mando del estado, sus excelsas retóricas matinales y sus efectivísimas políticas públicas, podría refrendar un triunfo aún mayor que el de 2018.


Y es cierto que MORENA ganó en términos generales la elección intermedia, pero se avizoran algunas señales de que a pesar de la memes y carencia de propuestas de la oposición, si se continúa por el mismo camino de soberbia, opacidad corruptora y falta de resultados, el 2024 será mucho más reñido de lo que piensan los guindas actualmente.


Así pues, ya sea que sepa de Goodwin o no, el preciso decidió atacar al nuevo enemigo de la gloriosa acción transformista de su administración, el sector de la población que se deja manipular y que es egoísta y quiere prevalecer a toda costa: la clase media que votó contra él, ejem, digo contra el movimiento renovador surgido del pueblo y del que AMLO solo es un militante más (risa grabada aquí), con aquellas masas aspiracionistas que apoyaron a Hitler y de paso al Pinochet.


Obviando que hay severas diferencias entre ambos dictadores y México, dicho argumento es, por lo menos risible: el preciso ha logrado alargar tanto la discusión que ha tenido que recurrir a argumento cada vez menos creíbles.


Ya no solo son papás de niños con cáncer pagados por el oro calderonista, medios de comunicación nacionales e internacionales que buscan dañar la sublime administración que encabeza, tampoco son los gachupines y europeos groseros que se disculpan por la conquista y robarse el penacho de Mocotezumo.


Ahora esa clase egoísta y aspiracionista ha sido dimensionada más allá del golpismo empresarial fifí y se ha insinuado que es potencialmente genocida.


Si ha llegado hasta este punto quizá piense que soy un exagerado, que no es pa´tanto o que me quedo corto. Y es que ese justamente es el efecto que las palabras del presidente cuando dice cosas así.


O nos morimos de risa por los desvaríos del viejito ese, o nos indignamos por las implicaciones tan poderosas que pueden tener en la polarización social de nuestro país o pensamos que está totalmente justificado su dicho porque su palabra es ley.


Personalmente creo que hacer mofa de una estupidez de ese calibre es la única forma de enfrentarnos al dilema que presenta la ley de Goodwin, ya que marca un punto de no retorno.


Por lo demás, los mexicanos debemos aprender a discernir mejor. Es cierto que nuestra sociedad no es, ni con mucho, perfecta, pero tampoco se puede comparar a una capa completa de la población con golpistas, fascistas genocidas y exterminadores solo por que no votaron por quien uno quería o le convenía.


¿Por qué este encono del primer morenista de la nación? Es sencillo, para él y sus correligionarios es necesario que se mantenga la dinámica de confrontación de su discurso debe asegurar que, en los próximos ejercicios de democracia directa para mantener un control de los sufragantes de hueso colorado, al tiempo de que esto permite tener siempre abierta la opción de “denunciar” fraude, del complot eterno y la victimización transformada en vendetta política a través de iniciativas preferentes.


Por eso esta nueva andanada ante la cercanía de la vacilada de la consulta de agosto y la posible consulta para la revocación de su mandato el próximo 2022.


Este es el valor último de construir símbolos en la narrativa del gobierno, primero fifís, después conservadores, neoporfiristas, golpistas, fascistas y hitlerianos genocidas.


Con esta retahíla de insultos olvida que, en gran medida, la clase media impulsó la democratización de México desde 1968, hasta que él logró hacerse de la presidencia en 2018. Dejando de lao un sector combativo pero minoritario de la población nacional.


Ahora bien, llegados a este punto será interesante ver a que nuevas alturas elevará sus agresiones el líder bienamado, ¿cómo podrá superar la nueva ofensa a un sector importante de las y los mexicanos?


Yo tengo una propuesta para que lo logre. Que use uno de sus memos o decretos inconstitucionales y le cambié la letra al himno nacional para que diga “la clase media un enemigo te dio”.


¿A poco no suena bonito?