La nueva arquitectura del comercio internacional en la era post-COVID19

Actualizado: may 8

Por: Aribel Contreras

Comercio internacional

Lo que la globalización ha generado durante las últimas tres décadas es la desfragmentación de los procesos productivos. De allí el término de la globalización de la producción, la cual consiste en la generación de las cadenas de suministro para todo tipo de productos.

Derivado de que la última etapa de producción en un alto porcentaje de productos fabricados a nivel mundial es en China, es que este país es el ganador del comercio mundial (por sus bajos costos de mano de obra, como ventaja competitiva en este factor de producción). Cabe destacar que por ser este país asiático el epicentro inicial del COVID19, es que justo durante enero se vio que el resto del mundo temblaba porque no podía importar –insumos o productos terminados- provenientes de dicho país. No sólo por la parálisis productiva sino también por los medios de transporte.


Por lo anterior es que el comercio mundial ha sido afectado drásticamente, es por esto que la Organización Mundial del Comercio anunció un impacto del 13 al 32% para este año. Por lo que los países deben buscar nuevas formas para reactivar su comercio exterior. Y lo veo difícil ya que la tendencia es el incremento en la implementación de medidas proteccionistas donde prevalecerá el nacionalismo y el unilateralismo. Es decir, el multilateralismo ha avanzado en cuestión de solidaridad, de diplomacia médica, de cooperación; pero en términos comerciales no.

De aquí la importancia de hablar de una nueva arquitectura en el ámbito del comercio global la cual deberá estar basada en una nueva diplomacia comercial. Este término es el conjunto de actividades y de políticas para la internacionalización de las empresas, a través de los esfuerzos del gobierno del país de origen en los diferentes países receptores a través de las representaciones diplomáticas de éste.

Dentro de las diferentes actividades básicas están: i) promoción del intercambio de bienes y servicios, ii) promoción de la inversión extranjera directa, iii) imagen del país y iv) aprovechamiento de los resultados de la diplomacia cultural y turística. Pero para que éstas se logren, se requiere forzosamente de las actividades elementales como: i) inteligencia de mercados, ii) asesoría personalizada, iii) vinculación con diferentes actores político-comerciales, iv) apoyo logístico-empresarial para la participación en ferias y exposiciones, así como organización de misiones comerciales, entre otras. Por lo anterior, es que vemos que hoy más que nunca, debe de existir una alianza gobierno-empresas para salir adelante de los estragos económicos de esta pandemia.

Es importante que México se sume a este ejercicio de replantearse cómo reactivará su comercio exterior y de aquí, comparto mis reflexiones sobre el TMEC y el TLCUEM por tratarse del primer y el tercer socio comercial para nuestro país.


TMEC

Después de ver que la política está por encima de cualquier razonamiento obvio, lógico y prudente, finalmente el TMEC entrará en vigor el 1 de julio a pesar de que los tres países no están listos en términos económicos. En múltiples oportunidades escribí en mi cuenta de twitter las razones obvias y evidentes de que ojalá postergaran la entrada en vigor. Sin embargo, los funcionarios de los tres países se fueron por la “libre”, creyendo que es el camino más corto para llegar a la reactivación económica post-COVID19. Pero no siempre el camino más corto es el mejor.

Seguiré defendiendo el sistema multilateral del comercio y celebraré los tratados de libre comercio. Pero de igual forma, considero que: i) dada la disrupción en las cadenas de suministro a nivel global, ii) dada la afectación económica a nivel mundial, y iii) dados los compromisos del TMEC que implica al interior para las empresas, no gobiernos, es que considero que debería de haberse prolongado mínimo 6 meses.

Sabemos que lo que estamos viviendo es único, que nadie estaba preparado y que es una situación inédita; pero por lo mismo, es que siempre la cordura en la toma de decisiones debe prevalecer. Los seminarios brindados por la Secretaría de Economía eran fantásticos para brindar información precisa sobre ciertos capítulos, pero dado el confinamiento se suspendieron. Entonces, ahora…¿cómo es que vamos a entender el “ADN” del texto si entra en vigor en dos meses?

Oigo y leo a los ex y actuales integrantes del equipo de negociación del TMEC defender a capa y espada de que gracias al TMEC, la economía se reactivará más pronto y aplauden que el 1 de julio entre en vigor este instrumento comercial. En esta ocasión, discrepo con todos.

Un acuerdo comercial no es garantía de nada. Que da certidumbre sí pero hoy todo es incierto, con o sin acuerdos. Y lo que hasta hace dos meses era una ventaja competitiva, hoy el mundo ha cambiado. Hoy la ventaja competitiva para los países no está en su diversidad de acuerdos comerciales, tampoco en su mano de obra barata, ni en su ubicación geográfica, y mucho menos en los montos de exportación o de atracción de inversión extranjera directa. Esto ha quedado en el pasado. La única ventaja competitiva real en un país es tener:

- En el inmediato plazo: un plan claro sobre el control del actuar de su población para contener el problema de salud pública, reinventar sus negocios tradicionales en negocios digitales, adaptar sus procesos de producción de cualquier producto a bienes que se están demandando con urgencia, y la información precisa. - En el corto plazo: tener un plan económico gobierno-empresas para hacer frente al impacto y la resiliencia de su población, algo que nadie nos enseña. - En el mediano plazo: que las empresas, por muy pequeñas que sean, cuenten con la asesoría y la capacitación necesaria para adaptarse a un nuevo contexto y que la gente esté consciente de la importancia de adaptación a nuevos ambientes.

Ninguna de las teorías de comercio internacional que nos enseñaron, consideraban escenarios de crisis como la actual. Así que todo lo que aprendimos sobre el “spaguetti bowl”, el diamante de Porter, David Ricardo, etc. hoy no aplica.

En realidad todo esto se centra en algo intangible, las competencias blandas o soft skills. De allí lo importante que ahora en las universidades formemos a las próximas generaciones con estas competencias.


TLCUEM

Ayer se anunció que finalmente México y la Unión Europea han concluido exitosamente las negociaciones de la modernización del acuerdo comercial. Pero a diferencia del TMEC, fue una negociación que se cocinó a fuego lento (duró 4 años), sin presiones electorales, y entrará en vigor, si bien nos va, hasta el segundo semestre del 2021 ya que aún faltan procesos por resolver. La Unión Europea viene desgastada por un Brexit y golpeada, igual que México, por los estragos que deja la pandemia. Pero para cuando entre en vigor, el escenario será otro muy diferente al actual para que ambas partes logren beneficiarse de este tratado que sin duda, es un pilar sólido que une a nuestro país con dicho bloque comercial. Y este tratado modernizado abonará a la diversificación comercial que tanto necesitamos y en tiempos post-COVDI19 más aún.

Reflexiones finales

Vendrá una reconfiguración del comercio global donde los países tendrán posturas proteccionistas, nacionalistas, y donde, como ya he dicho, su ventaja será ahora un intangible. Urge a los ministerios de asuntos exteriores o según sea el nombre de cada país para que, a través de sus embajadas y consulados, puedan reconstruir la arquitectura de la diplomacia comercial que responda al nuevo escenario post-COVID19 para reactivar el comercio exterior de cada país y contar con nuevas formas para llevar a cabo los proyectos de inversión extranjera directa.

Twitter: @Aribel007

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