Las flores del campo santo

Por: Stephanie Henaro


Desde hace varios días traigo en la mente una canción de Óscar Chávez que trata sobre el olor de las flores que ponen sobre las sepulturas del “campo santo”. Destinadas a tapar el olor a putrefacción que se desprende de la muerte. Pero en un país en donde cada dos horas y media una mujer es asesinada ¿Cuántas flores serían necesarias para tapar el olor?



La muerte de las mujeres en México huele muy mal. El olor fétido se respira por todo el “campo santo” de nuestro territorio cuando se advierte que la alza en el delito de feminicidio se origina de la impunidad.


Datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) nos muestran que el 50% de los feminicidios en México no son consignados ante la justicia, y cerca del 90% prevalece impune. Por eso no extraña que desde el 2015 los homicidios dolosos contra las mujeres se hayan duplicando y que entre enero y julio del año en curso hayan muerto 2,173 mujeres víctimas de la violencia según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).


¿Y las flores ?


La maldad no respeta edades, color de piel y posición social. El primer cuatrimestre de este año ha sido particularmente sangriento para niñas y adolescentes. De enero a abril, 114 menores de de 17 años fueron asesinadas. La muerte les alcanzó de una manera trágica, no pudieron experimentar de la vida casi nada y su memoria se diluye cuando pasan a ser parte de los 315 feminicidios ocurridos en abril, de los 310 de marzo, de los 272 de febrero y los 302 de enero.


¿Está bien si no me dan ganas de decir “¡feliz año nuevo!”?

Las flores ya no alcanzan y me parece que el olor sigue subiendo aunque sólo el 0.5% de la incidencia delictiva en el país haya sido tipificada como feminicidio. Estamos hablando de 540 casos registrados hasta el mes de agosto que se suman a los 23,800 de la última década.


En este año, Veracruz es por mucho la entidad más peligrosa para las mujeres al registrar 114 carpetas de investigación por este delito. Este estado concentra el 21% del total nacional. El Estado de México ocupa el segundo lugar en muertes violentas de mujeres al registrar 53 casos. Le siguen Puebla, Nuevo León y Ciudad de México con 36, 32 y 26 casos respectivamente. Además, en julio se cometieron 85 feminicidios en el país, la cifra más alta en lo que va de 2019.


La tendencia no parece apuntar a la baja y alarma que los asesinatos de mujeres por razón de género hayan aumentado un 5% con respecto a junio pasado, cuando se registraron 81 denuncias por este tipo de delito.


Pero ¿qué pasa con las que están muertas de miedo o tal vez muertas en vida? ¿a estas también les servirán las flores para calmar el olor?


Porque con base en una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística en el 2018, la mayoría de las mujeres en México casadas o con novio declararon haber sufrido algún tipo de violencia.


Estamos hablando de más de 12 millones de mujeres que viven el terror dentro de una casa o dentro de una relación. De las cuales 8 millones reconocen haber sido asfixiadas, cortadas, o quemadas.


Cualquiera diría que ellas también están muertas en vida y como bien lo diría el autor de la canción que dio origen a este articulo :


“También los muertos tienen, tienen tristezas si en la vida sufrieron y amaron tanto, que murieron de penas y desencanto; por eso se marchitan sobre sus losas las flores más humildes del campo santo.”

Se marchitan las flores y se marchita la vida. Mientras el olor a putrefacción sigue creciendo.


El último en salir apague la luz.


*Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, la forma de pensar de la Revista El Aguachile.

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