Retos en las universidades durante la pandemia

Por: Aribel Contreras


La educación no cambia al mundo;

cambia a las personas que van a cambiar al mundo.

Paulo Freire


En tiempos de pandemia, una de las mayores preocupaciones después de la salud y la economía, pudiera decirse que es el tema educativo. El rezago en este ámbito se agudizará con la pandemia y el impacto será a largo plazo.



Las principales áreas de oportunidad y retos en la educación superior que veo son:


  • A nivel mundial y nacional, cada universidad ha tomado sus propias decisiones sobre su calendario académico pero es un terrible error no planear -desde mayo- que lo que resta del año, debe ser a distancia. Generar a sus estudiantes expectativas falsas de que en algún momento se regresará a clases en formato presencial, es vender una promesa que no depende de quien ofrece el servicio sino del semáforo epidemiológico.

  • La capacitación en el manejo de herramientas digitales tiene que ver no sólo con quién las ofrece, sino quién las recibe. Y no es un tema de edad, sino de actitud. El docente que no venía con una dinámica constante de capacitación en aplicaciones o plataformas digitales en el ámbito educativo, su capacitación exprés no forzosamente tendrá un impacto inmediato favorable. Deberá pasar por una curva de aprendizaje que conlleva tiempo.

  • La conectividad no se puede dar por obvia. Es impensable que todos los estudiantes tienen acceso a internet y mucho menos a una computadora personal. Cada país enfrenta diferentes rezagos en cuestión de conectividad y la educación lo resentirá más aún.

  • Las adecuaciones administrativas que implica el trabajo a distancia, se traduce no sólo en inversión económica o de infraestructura en software, sino de un compromiso intrínseco de trabajar más horas que el horario habitual, de sacrificar fines de semana, de responsabilidad y de ser creativos. Los “nos” no pueden existir en tiempos de pandemia, ni tampoco el decir que las licencias de alguna aplicación se agotaron sin haber previsto el tema, como tampoco no responder correos fuera del horario de oficina. Esto no existe. Debe prevalecer la actitud, la responsabilidad y el compromiso de trabajar con visión a largo plazo y con un enfoque de aportar algo a la educación de cada país.

  • Las universidades que no le apostaron a la virtualidad desde hace años atrás, hoy se enfrentan a un desafío difícil de cumplir. Por lo que se corre el riesgo de presentar deficiencias a lo largo de su periodo académico.

  • Se debe vencer el estigma de que la educación en línea, y ahora a distancia, no ofrece calidad ni retos para los estudiantes. Lo que cambia es el medio, pero el fin debe seguir siendo el mismo.

  • A nivel internacional, tan pronto inició la pandemia, varias universidades asiáticas, americanas y europeas decidieron no regresar a clases presenciales por un periodo de un año. Por lo que esto implica una nula movilidad estudiantil presencial, pero justo es una oportunidad para explorar opciones de tener profesores de otras regiones.

  • Algunas universidades extranjeras le han apostado a un modelo a distancia desde hace tiempo. Por lo que ahora el desafío es ofrecer algo diferente que no ofrezca la competencia.

A lo largo de mis casi 25 años de experiencia docente y de gestión académica en varias universidades privadas en México, de hacer vinculación con universidades ubicadas en diferentes países y dar clases durante un verano en China, puedo decirles que todas tienen sus fortalezas y sus áreas de oportunidad. Pero sin duda, lo que hoy las distingue entre unas y otras no son sus instalaciones ni su modelo educativo, sino su capital humano con competencias digitales y con gran capacidad al cambio y a la adecuación en un plazo inmediato.


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