UNA DÉCADA DE ROBOS RADIACTIVOS EN MÉXICO
- marcomiranda75
- hace 4 días
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En México, un tema que rara vez sale a la luz con la debida urgencia es el robo de fuentes radioactivas. En los últimos diez años, se han registrado 33 casos de hurto de este tipo de material peligroso, lo que ha activado alertas en los tres órdenes de gobier no y generado preocupación en especialistas por el riesgo que implican para la salud pública y el medio ambiente.

Este fenómeno no ocurre por casuali dad: la mayoría de los robos surgen como colateral del robo de vehículos o herramientas, dado que los equipos que contienen las fuentes radioacti vas (como densímetros o cámaras industriales) se presentan como instrumentos caros o prototípicos. Pero, ¿cuán grave es esta situación? ¿Qué estados concentran más casos?
¿Qué medidas se han tomado y qué tan efectivas han sido? En este artículo exploramos el problema, los impactos y algunas posibles soluciones. ¿Qué son estas “fuentes radioactivas” y para qué se usan?
Antes de entrar en cifras, conviene entender qué se roba y por qué puede ser peligroso: Muchos de estos aparatos son herramientas industriales densímetros nucleares que miden la densidad y humedad en suelos o asfaltos, o cámaras de radiografía industrial para inspeccionar soldaduras y ductos. Internamente contienen cápsulas selladas con isótopos como Iridio-192, Americio-241/ Berilio, Cesio-137, Yodo-131, entre otros.
Su uso controlado es fundamental en industrias de construcción, petroquímica, refinerías y en inspec ción de infraestructura crítica. Si esas fuentes son manipuladas indebidamente o expuestas al ambiente, pueden emitir radiación ionizante (rayos gamma, neutrones, etc.), provocando desde quemaduras en la piel hasta daño en médula, heridas internas o efectos a largo plazo como cáncer. Así, aunque el robo no esté motivado por un propósito de “arma”, el simple desconocimiento de los ladrones puede desencadenar una catástrofe.
Panorama del robo de fuentes radioactivas en México (2015–2025)
Cifras generales
En la última década, se contabiliza ron 33 robos de fuentes radioactivas. De esos, 22 fueron recuperadas, 9 siguen desaparecidas, y en 2 casos no se ha podido precisar el destino. En 2017 y 2023 se concentraron casi la mitad de los casos: 7 en 2017 y 6 en 2023. Otros años con múltiples robos fueron 2018 (4 casos), 2019 / 2021 / 2022 (3 casos cada año). En 2024 se registró apenas 1 robo.
Riesgos y consecuencias del robo Los efectos de estos robos pueden ser severos:
Exposición a radiación: Si alguien abre la cápsula o rompe el blindaje, puede recibir dosis peligrosas en minutos. Las manifestaciones incluy en enrojecimientos, ampollas, necrosis celular, daño ocular e incluso afectación de médula ósea.
Contaminación ambiental: Si el material radiactivo se esparce (por incendio, derrame, manipulación), puede contaminar suelos, agua o instalaciones, obligando a evacua ciones y un proceso costoso de descontaminación.
Crisis de salud pública: Personas que manipulan estas fuentes sin protección pueden tener efectos inmediatos o a mediano plazo. En un escenario grave, puede generarse pánico, sobrecargas al sistema de salud y fuga informativa.
Impactos legales y responsabilidad institucional: Las entidades que empelan o custodian estos equipos tienen la obligación de resguardar las fuentes de forma segura. Si hay negligencia, pueden enfrentar sanciones y demandas.
Casos representativos Un caso ampliamente citado ocurrió el 1 de agosto de 2017, en Nuevo León: ladrones sustrajeron una caja amarilla de la cajuela de un vehículo, que contenía densímetros con dos cápsulas selladas (Cesio-137 y Americio/Berilio). Al percatarse del robo, las autoridades lanzaron una alerta nacional y movilizaron a Protección Civil.
Cuando los responsables fueron detenidos días después, confesaron que incluso habían abierto la caja en su casa sin saber lo que contenía, poniendo en riesgo a su familia.
Otro incidente ocurrió en Hermosillo, Sonora, en febrero de 2023, cuando un densímetro nuclear fue robado de un vehículo entre colonias locales. Finalmente fue recuperado y se pidió a la población no manipularlo. Estos ejemplos muestran que no siempre hay premeditación: muchas veces los ladrones creen robar herramientas caras o cajas valiosas sin saber que contienen material radiactivo. A futuro, si México avanza en su regulación nuclear, vigilancia tecnológica y coordinación institucional, es posible que estos robos disminuyan y sus consecuen cias se controlen más rápido.





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