COVID-19 y el Gran Confinamiento ¿crisis final del neoliberalismo?

Actualizado: abr 19

Por: Abraham Eleno


Sin precisiones sobre cómo debería denominarse este nuevo estadio, el neoliberalismo parecía resistir con todas sus moribundas fuerzas el estrepitoso fracaso y desgaste de varías décadas y múltiples ciclos de crisis económicas que hundieron en la precariedad a millones de personas en el mundo.



Los primeros signos claros de la llegada de una nueva etapa del desarrollo del capitalismo como modelo económico hegemónico, llegaron desde Estados Unidos. El cambio de administración trajo consigo un gobierno ultra nacionalista económico que ha buscado repatriar su industria a través de aranceles y estímulos fiscales, terminando de este modo con el periodo de expansión imperialista neoliberal que parece dejar como el principal triunfador al modelo mixto Chino, que había comenzado este viraje desde hace ya varios años, pero no con gran eco en el mundo globalizado.


Mientras el libre comercio y la globalización se imponían en el resto del mundo occidental y occidentalizado, China parecía ir solo por su cuenta con un modelo híbrido que no tenía miedo de hacer uso del control del Estado sobre sus medios de producción, mientras se insertaban en el millonario juego del comercio global y el ‘libre mercado’; un modelo que terminó por dominar los mercados internacionales y que sin duda sería el precursor de lo que está por venir para las economías a nivel mundial.


Poco a poco el mundo unipolar dio paso a un claro trinomio que comenzó a dominar distintos aspectos geopolíticos, económicos y estratégicos. Mientras Estados Unidos se centró en fortalecer sus empresas tecnológicas y su autonomía energética, China se convirtió en el rey de las manufacturas y poco a poco ganó terreno en el sector de las comunicaciones mientras continuaba en búsqueda de la ansiada autarquía; al mismo tiempo, Rusia desplazó completamente a Estados Unidos en la hegemonía armamentista y compite fuertemente por el dominio del mercado energético y las rutas comerciales. Actualmente, frente a la crisis sanitaria, han sido los gobiernos de China y Rusia quienes envían ayuda humanitaria al mundo, claramente tomando liderazgo y copando los espacios que Norteamérica ha cedido de cara a su proyecto económico nacionalista y regional.



Esta nueva repartición del dominio mundial, no surgió con pocos conflictos; al principio, sin una clara confrontación directa entre las grandes potencias y al más puro estilo de la 'guerra fría', echaron mano de sus zonas de interés geopolítico y estratégico para librar sus conflictos; fue así hasta que las guerras de cuarta y quinta generación comenzaron a acercar el conflicto directamente hasta las fronteras de sus respectivos contrincantes del momento: las guerras pasaron de ser por territorios a disputarse zonas de influencia, mercados de consumo y recursos naturales para las próximas guerras tecnológicas y el impulso de nuevos mercados híper industrializados y especializados. Por medio de guerras arancelarias, sabotaje y espionaje industrial, guerras cibernéticas, guerras mediáticas e informativas, hasta intervenciones electorales y desestabilizaciones regionales, casi cualquier recurso puede ser usado como zona de conflicto para minar las capacidades de sus competidores.


Es precisamente en este escenario que surge la actual pandemia global que amenaza con poner fin a la era de expansionismo global capitalista, para replantear y cimentar las nuevas bases de la economía mundial que parece dar un violento viraje hacia la regionalización y nacionalización de las economías otrora abocadas a la globalización. Hoy mismo la Unión Europea enfrenta uno de los mayores desafíos a su unidad, gobiernos como el español y el francés se han pronunciado sobre la necesidad de crear estrategias conjuntas y trabajar en equipo para sobrevivir la pandemia que amenaza también con trastocar los fundamentos prácticos de la alianza entre naciones europeas; al parecer las relaciones quedarán, por decir lo menos, bastante debilitadas.


En este contexto, ha sido el Estado uno de los mayores beneficiados, sin mencionar a la industria farmacéutica y el comercio electrónico; incluso simpatizantes del modelo neoliberal que antes habrían defendido a capa y espada el adelgazamiento del Estado y su baja intervención en la economía, hoy exigen al Gran Hermano que haga su parte para detener el colapso económico que podría significar el cierre de negocios y la perdida masiva de empleos.


El fortalecimiento del Estado ya implica en sí un gran cambio respecto al modelo anterior, ya habíamos visto señales de esto durante la última gran crisis del 2008, pero la intervención estatal fue apenas un paliativo que permitió al neoliberalismo superar un gran bache y continuar con su expansión. Incluso antes de la pandemia mundial, algunos países ya contemplaban un cambio en dirección al conocido Estado de Bienestar; la economía ya dejaba una gran cantidad de desempleados y la redistribución estaba llegando a cuentagotas, fue así como varios países contemplaban formas de hacer llegar cierta ayuda económica directamente a todos sus ciudadanos ya sea como un ingreso básico universal o a través del recorte de horarios y una subvención económica por parte del gobierno, por mencionar dos ejemplos.



La protección de mercados locales, ya sea a través de sanciones arancelarias, estímulos fiscales para producir en territorio nacional e incluso el dumping es otra de las características de este 'nuevo' modelo o mejor dicho, este nuevo acercamiento a una ruta inconclusa y ‘moderada’ en la historia del capitalismo.


El pleno empleo es otro de esos viejos conocidos que comienza a asomar en cada vez más discursos políticos, más que el crecimiento económico, se pone atención en la generación y mantenimiento de trabajos y empresas que apuntalen el consumo interno; en esta lógica, las nacionalizaciones de empresas estratégicas comienzan a sonar fuerte en Europa y Asia por la falta de liquidez que esperan los negocios en el mundo debido al el cierre de sus operaciones masivo. Como es de esperar, la renovada ola de bienestar creará nuevos índices económicos para medir sus éxitos, lo que llevará a arduos debates en los próximos meses pues las 'fuerzas globalizadoras' aún se mantienen en posiciones clave en política y economía, sin mencionar que controlan buena parte de los principales medios de información en el mundo, por lo que habrá que esperar acaloradas disputas por la hegemonía ideológica en medio de una guerra de desinformación masiva por medio de fake news, distorsión de la información, hasta sofisticados ataques con técnicas de edición de video a través de inteligencia artificial, mejor conocida como deepfake, con la finalidad de manipular la opinión pública.


Podría comenzar a delinearse así, el rumbo que guiará hacia la 'última actualización' del modelo económico que tomará las riendas de un mundo en pánico, un mundo que buscará una figura fuerte que pueda brindar seguridad en tiempos convulsos, con nuevos agentes llenando el vacío de los liderazgos anteriores; quién logre explotar y capitalizar mejor el miedo y ofrecer soluciones tranquilizadoras, no necesariamente efectivas, podrá continuar con la tarea de remodelar la siguiente etapa del capitalismo, que por decir lo menos, promete ser digital y bastante compleja; ya lo viviremos.

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